Estudio del Cinvestav revela claves para entender el cáncer colorrectal
Michael Schnoor e Iliana Itzel León Vega
La colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que afecta específicamente a la mucosa del colon y cuya incidencia está aumentando a nivel mundial, debido a la diversidad de factores genéticos, inmunológicos o ambientales, además de provocar dolor abdominal, diarrea con sangre y cansancio, su carácter crónico y recurrente representa un factor de alto riesgo que favorece el desarrollo de cáncer colorrectal, uno de los más letales a nivel global.
Para comprender cómo y por qué ocurre este proceso, un grupo de investigación conformado por Michael Schnoor e Iliana Itzel León Vega, investigador y estudiante del Departamento de Biomedicina Molecular del Cinvestav, respectivamente, ha resaltado a un protagonista que hasta ahora había pasado desapercibido: los neutrófilos, células del sistema inmunológico, que normalmente defienden al organismo de patógenos invasores y daños tisulares.
El estudio, publicado en The American Journal of Pathology, describe cómo, durante el desarrollo de la inflamación aguda en la colitis ulcerosa, los neutrófilos actúan como aliados, al eliminar bacterias y reparar el tejido dañado; sin embargo, cuando la inflamación persiste y adquiere un estado crónico, el microambiente proinflamatorio suscita la sobreestimulación de los neutrófilos, esto los lleva a producir radicales libres y proteínas que, en exceso, dañan la barrera intestinal, alteran el ADN de las células sanas y crean un entorno propicio para la generación de mutaciones capaces de dar origen al cáncer colorrectal.
Otra característica esencial que contribuye a este fenómeno es la prolongación de la vida de los neutrófilos en el colon enfermo debido a los estímulos proinflamatorios. Esto es deseable para restringir la diseminación bacteriana en el intestino, pero perjudicial al favorecer el crecimiento tumoral.
En condiciones normales, al activarse los mecanismos de reparación posteriores a un proceso inflamatorio, los neutrófilos contribuyen a restaurar la integridad del tejido y a resolver la inflamación mediante la fagocitosis de restos celulares, así como la secreción de factores de crecimiento, lipoxinas, resolvinas y protectinas, los cuales favorecen la cicatrización de heridas. Sin embargo, durante la colitis ulcerosa, esta función se suprime, ya que las señales excesivas en el entorno de la mucosa mantienen un estado proinflamatorio, evitando la correcta cicatrización y restauración del epitelio, lo que impide se detenga la inflamación.
El trabajo de revisión desarrollado por el grupo de investigación no se limita a establecer la conexión entre colitis ulcerosa y cáncer, también analiza cómo los neutrófilos participan en la progresión del cáncer colorrectal hacia etapas más avanzadas, incluyendo la metástasis, porque una vez que el tumor ya está presente, los neutrófilos pueden comportarse de manera antitumoral o protumoral, dependiendo de las señales que reciban de su entorno.
En fases tempranas, algunos contribuyen a atacar las células tumorales, pero en etapas avanzadas, la mayoría adopta un rol favorable al cáncer porque promueven el crecimiento de vasos sanguíneos que nutren el tumor, liberan moléculas que facilitan la invasión de otros tejidos e incluso ayudan a las células cancerosas a diseminarse e instalarse en órganos distantes, como el hígado.
Uno de los aportes más valiosos de esta investigación realizada en colaboración con la Unidad de Investigación en Oncología del Instituto Mexicano del Seguro Social, es que amplía el panorama de las posibles terapias, orientándolas no solo a eliminar el cáncer cuando ya está presente, sino también a intervenir desde la etapa de inflamación crónica para prevenir su desarrollo.
Entre las estrategias terapéuticas exploradas están: reducir el reclutamiento de neutrófilos hacia la mucosa inflamada mediante el bloqueo de las señales químicas que los atraen; reeducarlos para recuperar su función protectora; limitar la formación de trampas extracelulares favorecedoras de la metástasis; e inhibir las enzimas y proteínas que dañan la barrera intestinal.
El reto ahora es lograr que la actividad de los neutrófilos, los cuales en ciertas circunstancias se convierten en cómplices del cáncer, recupere el equilibrio natural y les permita ejercer sus funciones sin causar daño excesivo.