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Contaminación atmosférica: riesgo a la salud

 

 

Ocho de cada de 10 personas que viven en zonas urbanas están expuestos a altos niveles de contaminación atmosférica, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mala calidad del aire se define como la presencia de compuestos o sustancias (químicas, biológicas o físicas) ajenas a su composición natural que, además de interrumpir los equilibrios meteorológicos, tiene implicaciones negativas en los seres vivos y el medio ambiente.

De acuerdo con Andrea De Vizcaya Ruiz y Betzabet Quintanilla Vega, investigadoras del Departamento de Toxicología del Cinvestav, la exposición a estos contaminantes presentes en el aire son causantes de crisis agudas de salud, incrementando síntomas como la irritación de ojos, nariz y las vías respiratorias, mareos y dolor de cabeza, provocando crisis de asma o de hipertensión.

Los contaminantes atmosféricos tienen dos orígenes: los naturales y los antropogénicos. Los primeros se encuentran en cualquier región y derivan de las tolvaneras, incendios naturales, aerosoles de las costas y emisiones volcánicas, entre otros. En el caso de los contaminantes de origen antropogénico existe una lista infinita que deriva de diversas fuentes de emisión, que pueden ser fijas (industrias, refinerías, entre otras) o móviles (transportes motorizados).

En México, las acciones para dar a conocer y estimar el impacto de la contaminación del aire sobre la salud se dieron en 1986 con la puesta en marcha de la Red Automática de Monitoreo Atmosférico en la Ciudad de México, hoy Dirección de Monitoreo Atmosférico de la Secretaría de Medio Ambiente, que rastrea y reporta los principales indicadores de calidad del aire.

Existe evidencia de que la exposición continua o crónica a estas partículas causa efectos en el sistema cardiovascular, nervioso, renal y otras funciones del organismo, como la respuesta metabólica, además de que modifica la expresión de genes de las células, lo que puede favorecer que haya transformaciones celulares o cáncer, entre otros padecimientos.

Las personas vulnerables, como son los niños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con enfermedades preexistentes, pueden ser más afectadas, aunque toda la población está en riesgo. Las recomendaciones para disminuir la afectación por los altos niveles de contaminación es evitar estar en el exterior, no realizar actividades físicas al aire libre, cerrar puertas y ventanas, hidratarse adecuadamente y consumir alimentos ricos en antioxidantes y Vitamina C.

Todas las medidas de prevención y acción requieren de recursos económicos y organización, y se debe crear una conciencia en la población de que el derecho a un aire limpio cuesta y es responsabilidad de todos, pues es una garantía para la calidad de vida de todos, especialmente de los más jóvenes que son el futuro del país, y de la salud de nuestro ambiente.

Como parte de las necesidades y demandas en ciencia básica en nuestro país, el Departamento de Toxicología del Cinvestav aborda, desde hace 17 años, problemas de salud ambiental en materia de exposición a contaminantes atmosféricos, teniendo como principal tema de estudio el PM.

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