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Amira Klip.  Estudio de preguntas pequeñas
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Amira Klip. Estudio de preguntas pequeñas

Desde que salió de la preparatoria, por recomendación de una amiga, Amira Klip se dirigió al Cinvestav. Ahí pasó seis años intensos en jornadas de hasta 12 horas para hacer su maestría y doctorado. “Fue una época sensacional porque los profesores siempre han sido magníficos en las áreas de bioquímica, biología celular, genética, fisiología y hasta de física; los cursos estaban bien organizados así que aprendí de todas estas disciplinas”.

“Estoy formada en Cinvestav”, afirmó con orgullo la actual investigadora titular del Programa de Biología Celular del Instituto de Investigación SickKids, de Toronto. Recordó que estando de posdoctorado en Canadá pudo apreciar cómo su cultura biológica era más amplia que la de otros compañeros, aunque considera que tenía ciertas deficiencias en cuanto a la formalidad de perseguir un tema, concretizarlo y escribirlo; a pesar de ello realizó dos artículos para revistas científicas derivados de su maestría y doctorado. Su paso por el Cinvestav consolidó su vocación en la ciencia.

Actualmente Amira Klip se concentra en el estudio de la regulación del transporte de azúcar y glucosa en el músculo, básicamente en cómo es estimulado por insulina, así como en la transmisión de sus señales; además, analiza conexiones más allá de las conocidas y observa las causas de fallas durante la resistencia a insulina para examinar el papel del sistema inmune. También indaga sobre la regulación de la contracción muscular en el transporte de glucosa. El tema clave de su trabajo científico es regulación de glucosa en el músculo.

Sus principales aportaciones a la ciencia comenzaron en las décadas de 1980 y 1990, cuando descubrió que tanto la insulina como la contracción muscular aumentan el número de transportadores en su membrana. Se sabía eso en insulina para el adipocito pero no del músculo, que es el tejido principal donde se dispone de la glucosa en el cuerpo. Tampoco se conocía nada sobre el mecanismo molecular de la regulación del transporte de glucosa durante la contracción muscular.

A su grupo de investigación se le asocia con el descubrimiento de que el citoesqueleto se reorganiza en una forma muy dinámica en respuesta a insulina y eso contribuye a mantener las señales e identificar que realmente es parte de la señalización para movilizar transportadores de glucosa. Además, se le identifica por trabajar en la observación de que los macrófagos en el músculo son elementos que intervienen cuando se polarizan en forma proinflamatoria, promoviendo en cierta forma a la insulinorresistencia.

Al momento, la investigadora estudia algo más novedoso donde analiza cómo la insulina atraviesa el endotelio de la microvasculatura para llegar al músculo, es decir, el paso cero, antes de que llegue al tejido. “Creo que es importante entender fisiológica y molecularmente cómo la insulina puede atravesar un microendotelio que es una barrera total porque no es poroso”.

Amira Klip considera que para hacer investigación científica es deseable y muy común tener una experiencia posdoctoral en el extranjero, por ello cuando egresó del Cinvestav escribió a laboratorios en diferentes partes del mundo, en los que trabajaban los grandes científicos y profesores, donde estudiaban el mismo sistema que ella analizaba, para aprenderlo desde otra perspectiva. En principio la aceptaron en Inglaterra, San Luis Missouri y Toronto, donde finalmente decidió quedarse. “Fueron dos años de posdoctoral muy formativos”, sostiene la también profesora de Pediatría, Bioquímica y Fisiología en la Universidad de Toronto.

Tuvo la oportunidad de hacer un segundo posdoctorado en Zúrich para estudiar el transporte de azúcares en el intestino, un sistema totalmente diferente. Regresaría a Toronto, donde le ofrecieron trabajo como investigadora asociada con el jefe de Neurología en la Universidad de esa ciudad; más tarde obtuvo una posición independiente con la condición de conseguir su propio salario a través de donativos competitivos que podía solicitar al Consejo de Ciencias Biomédicas de Canadá.

Al terminar su posdoctorado en 1978 la investigadora tenía la intención de volver a México, pero no era el momento propicio para regresar. Comenta que en la ciencia internacional es común que las personas se formen científicamente en un país y termine en otro, aunque lamenta que Latinoamérica pierda mucha de su gente entrenada porque no tiene la capacidad de absorberlos. “No es insólito que el talento formado en México acabe en otra parte, así funciona la ciencia”, aclaró.

Respecto al futuro de su trabajo comenta que realmente nunca se ha puesto a pensar en qué quiere dejar plasmado, “nosotros estudiamos preguntas que creemos importantes, son preguntas pequeñas, pero la investigación científica va paso a paso”.

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