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Buscan determinar si la microbiota intestinal influye en el desarrollo del Alzheimer

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Con la propuesta de establecer la relación entre la microbiota intestinal y el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer en mujeres, Claudia Pérez Cruz, investigadora del Departamento de Farmacología del Cinvestav, fue ganadora de la Convocatoria 2020 de la Fundación Biocodex Microbiota.

“Queremos establecer si existe una relación entre la microbiota intestinal y las hormonas sexuales femeninas, como el extradiol, con el objetivo de poder demostrar si al modular la composición de la microbiota intestinal se pueden incrementar los niveles de esta hormona sexual cuyo declive tras la menopausia está asociado con el desarrollo de demencias en las mujeres”, explicó la investigadora.

Se sabe que en esta enfermedad se altera la composición de la microbiota intestinal, pero no se ha demostrado qué cambios se presentan específicamente en las mujeres, entonces, parte del proyecto pretende realizar estudios clínicos y determinar qué alteraciones bacterianas se presentan en mujeres con la enfermedad; además, con análisis preclínicos se propone modular la cantidad de bacterias intestinales para así fomentar la liberación de estradiol y mejorar la salud de pacientes en esta condición.

Décadas antes del diagnóstico clínico del alzhéimer se pueden observar alteraciones periféricas: inflamación de bajo grado, desórdenes intestinales y alteraciones en el metabolismo de la glucosa o de colesterol, todo esto repercute en el cerebro; se piensa que hay una barrera impermeable entre el cerebro y la periferia, pero no es así, entre otras cosas la alimentación afecta la función cerebral, en una comunicación bidireccional.

Entre los factores de riego para desarrollar alzhéimer se encuentran las alteraciones metabólicas ligadas a la dieta entre las que destacan la obesidad y la diabetes; si se consumen alimentos altos en grasas y azúcares saturadas es probable padecer estas condiciones en la vida media, de 40 a 50 años, siendo considerados factores de riesgo para desarrollar demencia, esto indica que una dieta no sana, sí daña el cerebro y su función.

“En el laboratorio observamos, en un modelo de animal transgénico para el alzhéimer, que dietas con alto contenido de fibra y de antioxidantes pueden ayudar a prevenir el desarrollo de esta patología”, sostuvo Claudia Pérez.

La incidencia del alzhéimer en las mujeres inicia después de la menopausia, entre los 55 y 65 años (en hombres es posterior a los 65, una diferencia sustancial) que se ha relacionado con la transición de ese periodo; el declive en los niveles hormonales se encuentra relacionado con el deterioro de las funciones cognitivas.

Actualmente no se ha demostrado si hay una comunicación entre la microbiota, la liberación de hormonas sexuales, en particular estrógeno, y el cerebro, por esta razón también se busca determinar si existe un eje bacteria-intestino-cerebro, y establecer si realmente su modulación puede aumentar los niveles de estrógeno y modificar la función cerebral, la cual se ve alterada en pacientes con alzhéimer.

Básicamente este proyecto busca analizar la relación de la microbiota y el cerebro en las mujeres, porque en el proceso de envejecimiento en hombres intervienen y disminuyen otras hormonas, como la testosterona, además, no presentan una afectación tan pronunciada en el momento de bajar sus niveles.

Este proyecto tiene su base en estudios preliminares, realizados por el grupo de investigación de Pérez Cruz, quien al modular la microbiota intestinal aplicando una dieta determinada, a un modelo animal, observó una mejoría significativa en algunos signos característicos del alzhéimer, a nivel de memoria y de inflamación.

“Es importante recalcar que en general los estudios sobre esta enfermedad neurodegenerativa casi no distinguen entre sexos, a pesar de que las mujeres son más vulnerables, dos tercios de los casos corresponden al sexo femenino, su incidencia en ellas es más alta pero no se ha analizado la causa, entonces se debe voltear a ver este fenómeno con el fin de poder disminuir la incidencia en mujeres, particularmente en México”, consideró Claudia Pérez Cruz.

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De acuerdo con la investigadora, la microbiota son todos los microorganismos relacionados directamente con el hospedero, en los humanos pueden ser virus, bacterias, protozoarios u hongos, se encuentran en su interior y en cualquier superficie; la de tipo intestinal se refiere a microorganismos que viven dentro de ese órgano, la mayoría son bacterias.

En ser humano se puede fomentar que las comunidades de ciertas bacterias puedan crecer para favorecer la salud, como los probióticos y los prebióticos, en cambio algunos antibióticos provocan resistencia en ellas y pueden fomentar la proliferación de bacterias patógenas; lo importante de su estudio es que al ser un ente biológico se puede modular su viabilidad, se pueden normar o incrementar con diferentes estrategias; en particular la microbiota intestinal se puede modular con la dieta.

La Fundación Biocodex Microbiota, organización auspiciada por una farmaceútica multinacional fundada en Francia, tiene como misión promover la investigación científica en el tema de la microbiota y su interacción con diversas patologías, cada año lanza una convocatoria para apoyar proyectos de ciencia básica o aplicada que buscan exponer sus implicaciones en la salud humana, los cuales son calificados por un comité internacional.

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