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Cinvestav impulsa la investigación de frontera con infraestructura novedosa

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Luis Marat Álvarez Salas, investigador del Departamento de Genética y Biología Molecular del Cinvestav.

En abril de 2003, la portada de la revista Nature daba a conocer la secuencia completa del genoma humano; 20 años después de ese hito, la misma publicación da cuenta del proyecto encabezado por el Cinvestav que revela la base de datos genéticos más completa de México, caracterizando el ADN de más de 6 mil individuos, que podrá emplearse como muestra de controles en estudios de asociación a enfermedades o rasgos biomédicos.

Mientras que el Consorcio Internacional para la Secuenciación del Genoma Humano necesitó de 13 años para realizar el mapeo, el proyecto del Biobanco mexicano solo precisó de un lustro para que, a través de microarreglos, obtuvieran los datos, en parte gracias a los avances tecnológicos para el estudio genómico.

Con la finalidad de ampliar la generación de conocimiento de frontera, Luis Marat Álvarez Salas, adscrito al Departamento de Genética y Biología Molecular del Cinvestav, organizó la primera serie de pláticas sobre “Secuenciación de Próxima Generación en casa”, la cual tuvo como objetivo dar a conocer la más reciente tecnología con la que cuenta la Unidad Zacatenco e invitar a instituciones ubicadas al norte de la zona metropolitana de Ciudad de México a utilizar el servicio.

La secuenciación de nueva generación implica tomar muestras, fragmentar el ADN y/o ARN en múltiples piezas, generar bibliotecas genómicas y ensamblar para formar una secuencia que servirá en el posterior análisis de datos. Esto permite una amplia variedad de aplicaciones, entre las que destacan el análisis de diversos tipos de cáncer, enfermedades complejas, salud reproductiva y los kits de diagnóstico tanto del virus del papiloma humano como del covid-19, desarrollados por Marat Álvarez.

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Participantes de la primera serie de pláticas sobre “Secuenciación de Próxima Generación en casa”.

“(En el caso de la prueba para SARS-CoV-2) usamos como blanco de detección a la proteína espiga del coronavirus. Para obtener los aptámeros (conocidos como anticuerpos químicos debido a su afinidad con las que se les crea para adherirse a ciertas moléculas) incubamos una poza de oligonucleótidos de cadena sencilla con esta proteína purificada y separamos aquellas moléculas que interactúan de manera específica con ella. De hecho, se llaman aptámeros porque son las moléculas más aptas en la interacción”, explicó el investigador.

La implementación de esta tecnología desarrollada por la empresa Analitek, quien también tuvo ponentes en el evento para resolver dudas, tiene ventajas en la cantidad de fragmentos a analizar de forma masivamente paralela, mejorando la velocidad y la precisión, al tiempo que reduce el costo, pasando de 300 millones a 200 dólares por secuenciación.

Este evento dirigido a investigadores y estudiantes interesados en utilizar este equipo, pretende realizarse cada año y además de dar a conocer las facilidades de secuenciación de próxima generación que hay dentro del Departamento de Genética y Biología Molecular del Cinvestav, también busca conectar a los científicos mexicanos con estas tecnologías de clase mundial en proyectos que permitan contribuir a mejorar la calidad de vida y salud en el país.

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