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Contribuye la secuenciación genómica con la conservación de la ballena de aleta en el Pacífico

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Rorcual común captado durante la toma de muestras en el Golfo de México.

Hasta principios del presente siglo, se estimaba que la población del Pacífico norte de la ballena de aleta o rorcual común (Balaenoptera physalus), el segundo cetáceo más grande del planeta, había perdido 70 por ciento de sus individuos efectivos. Sin embargo, un estudio genético realizado por la Unidad de Genómica Avanzada (UGA-Langebio) del Cinvestav y la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), entre otras instituciones, determinó que el detrimento, causado por la caza ballenera industrial en los últimos cien años, fue aún mayor.

Entre los principales participantes del estudio, publicado en la revista Nature Communications, figuran Andrés Moreno Estrada y Sergio Nigenda Morales, investigador y entonces posdoctorante de la UGA-Langebio, respectivamente, quienes junto con expertos de la UCLA secuenciaron el genoma de 50 especímenes de rorcuales tanto del Pacífico nororiental como del Golfo de California.

De acuerdo con Sergio Nigenda Morales, el estudio empleó muestras sustraídas por décadas de especímenes en ambas regiones (Pacífico y Golfo), a partir de lo cual pudieron secuenciar en su totalidad el genoma de los mamíferos marinos y establecer que la pérdida poblacional del rorcual común en el Pacífico Nororiental fue de 99 por ciento de individuos efectivos (porción que se reproduce), por lo que sugiere mantener e incrementar todos los esfuerzos posibles de conservación a fin de salvaguardar la especie.

La investigación genómica también sirvió para corroborar que la población del Golfo de California es una población pequeña y tiene un genoma relativamente diferente a la del resto del Pacífico; es decir, que entre ambos grupos ha existido poca migración.

“Esto nos da a entender que la población del Golfo de California está prácticamente aislada, hay muy poco flujo de especímenes que ingresan o salen desde y hacia el Pacífico. Se comprobó que hay pocos individuos con una ancestría genética mezclada con los de otras regiones, lo que sorprende es que genéticamente sea diferente cuando la distancia es tan corta y está accesible para las ballenas procedentes del Pacífico norte”, comentó Nigenda Morales, quien actualmente es profesor investigador en la Universidad Estatal de California, San Marcos (CSUSM).

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Sergio Nigenda Morales, investigador de la CSUSM y posdoctorante de UGA-Langebio

Al corroborar esta información genética en torno a la población de rorcuales comunes del Golfo de California, ayudan a identificar a estos individuos (únicamente alrededor de 114 efectivos) como altamente vulnerables, ya que ante alguna disrupción en el ambiente o presencia de un nuevo patógeno las repercusiones serían severas, al tener un tamaño poblacional pequeño y un limitado potencial adaptativo, resultado de su escasa diversidad genética.

“Vemos en varios de los análisis, en específico de heterocigosidad, donde es posible identificar los sitios del genoma con variantes, que los individuos del Golfo presentan menor diversidad genética en comparación con las muestras de las ballenas del Pacífico, con lo que pudimos comprobar que el ingreso de especímenes hacia las costas mexicanas es de alrededor de un individuo cada tres generaciones (75 años aproximadamente)”, explicó el investigador.

La importancia de estos estudios, de acuerdo con los integrantes del grupo de investigación, es dar a conocer la importancia de salvaguardar a este tipo de ballenas, ya que son bioindicadores de la salud de los ecosistemas marinos, pero también conocer las posibles rutas de ingreso al, también llamado, mar de Cortés a fin de evitar su colisión con buques de carga que puedan reducir aún más sus números.

De acuerdo con Nigenda Morales, los tejidos empleados para su secuenciación genética fueron obtenidos a lo largo de varias décadas por expertos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, de Estados Unidos, y de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, mientras que la secuenciación se obtuvo en la UCLA, y fue tanto corroborada como analizada con la infraestructura de la UGA-Langebio.

Al comprobar con esta investigación que entre las poblaciones del Golfo de California y del Pacífico del noroeste hay diferencias genéticas, la intención a futuro de los científicos involucrados en este proyecto es estudiar si también existen adaptaciones o divergencias físicas o fisiológicas que eventualmente puedan resultar en una nueva especie del mamífero en el Golfo de California.

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