Conexión Cinvestav / miércoles, 7 de enero de 2026 / Categorías: Boletin de prensa, Zacatenco, Biotecnología y Bioingeniería Describen una nueva forma de contaminación por microplásticos Shruti Venkata Chari, adscrita al Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav, y de Gurusamy Kutralam Muniasamy, adscrito al Centro de Investigación e Innovación Tecnológica Un estudio derivado de la curiosidad de Shruti Venkata Chari, adscrita al Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav, y de Gurusamy Kutralam Muniasamy, adscrito al Centro de Investigación e Innovación Tecnológica, al observar montones de desechos de construcción en los márgenes del Río de los Remedios, afluente que atraviesa parte de la Ciudad y del Estado de México, generó la descripción de un nuevo tipo de contaminación plástica a la que denominaron plastifoamcrete. “Se trata de una variante de contaminación por plásticos encontrados en los residuos urbanos, conocidos como cascajo, que se desechan en las calles de Ciudad de México, los cuales contienen microesferas de poliestireno expandido, que se descomponen durante una demolición o su eliminación inadecuada”, explicaron Venkata y Kutralam. El plastifoamcrete es de naturaleza friable (se fragmenta fácilmente), por lo cual presenta el riesgo de liberar microplásticos que se pueden transportar a través de entornos terrestres o acuáticos y su degradación contribuye para incrementar la contaminación del entorno, porque es capaz de alterar el pH ambiental, promover la colonización de biopelículas y servir como vector para la acumulación o dispersión de sus elementos, amplificando su impacto ecológico. Muestras de residuos urbanos analizados De acuerdo con estudios realizados para analizar el poliestileno expandido (EPS), como el de Natalia Pérez García, este elemento se ha utilizado en México desde hace 50 años, destacando su función como aislante térmico y relleno ligero para reducir esfuerzos y asentamientos en suelos blandos y, tras el sismo de 1985, su uso evolucionó, mezclándose con plásticos para lograr materiales más ligeros y con mayores propiedades mecánicas que permiten ofrecer un alto rendimiento estructural en zonas sísmicas, aportando además beneficios ambientales debido a su bajo consumo de recursos energéticos y materiales. La investigación sobre el plastifoamcrete inició cuando los investigadores recogían muestras para otro experimento en las inmediaciones del Río de los Remedios; observaron que había muchos montones de cascajo a lo largo de la ribera y decidieron tomar trozos de los desechos para analizarlos en el laboratorio. Examinaron 12 muestras, cada una con diversas formas y tamaños, desde 3.56 por 3.66 centímetros, hasta 16.18 por 10.50, los cuales tenían signos de picaduras derivadas de la demolición de la construcción hecha de concreto espumado; mediante una técnica de espectro FTIR se observaron esferas de microplástico y se identificó una composición de poliestireno, con una distribución desigual con abundancias que oscilaron entre 395 y 1938 centímetros cuadrados y tamaños entre 0.46 y 5.8 milímetros. Muestras de residuos urbanos analizados En las muestras de concreto se encontraron microesferas de poliestireno incrustadas en pedazos de diversos tamaños que, al estar sometidas al medio ambiente, en el agua residual y al desgaste por el sol o el aire se empiezan a fragmentar e interactúan con los elementos del entorno, algunas permanecen suspendidas en el agua, mientras otras se sedimentan. La investigación publicada recientemente en la revista Environmental Pollution señala cómo la interacción del plastifoamcrete con el medio ambiente provoca que las microesferas de plástico puedan viajar por el movimiento del agua del río, la lluvia o el viento a grandes distancias y las que se sedimentan se desplazan al suelo hasta llegar al subsuelo, afectando los mantos freáticos. “Como las microesferas de plastifoamcrete no se degradan ni se eliminan, solo se van fragmentando en partículas cada vez más pequeñas, en algún momento pueden ser ingeridas o aspiradas por la fauna del lugar y, en determinado momento, llegar a personas, lo cual puede afectar su salud, pero ese análisis podría ser una segunda etapa de la investigación”, señalaron Shruti Venkata y Gurusamy Kutralam. Para evitar la contaminación por los microplasticos que se han observado en los desechos de la construcción se debería cumplir con las regulaciones, pero es necesario que la sociedad conozca los problemas al medioambiente y, eventualmente, a la salud de los seres humanos, provocados por depositar al aire libre el cascajo que se genera cuando se renueva o modifica cualquier tipo de edificación, porque muchas veces se deja a la orilla de los canales o se intenta rellenar los baches con ello. Artículo anterior Semillas para adelgazar Siguiente artículo Estudio del Cinvestav revela claves para entender el cáncer colorrectal Print 324