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Mitos y realidades de la Cuarta Revolución Industrial

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La inteligencia artificial, vehículos autónomos, impresión 3D, nanotecnología, biotecnología, ciencia de materiales y computación cuántica, son desarrollos tecnológicos considerados parte de la llamada cuarta revolución industrial, alrededor de la cual han surgido diferentes mitos acerca de su impacto y potencial socioeconómico.

Algunos de estos se refieren a los aspectos positivos de las tecnologías, por ejemplo, que contribuirán a terminar con la pobreza y dar oportunidades iguales a todos sin dejar a nadie atrás, señaló José Ramón López-Portillo Romano, profesor de la Universidad de Oxford, durante la charla “Mitos y realidades de la cuarta revolución industrial” que formó parte del Coloquio Cinvestav

Aunque también se han planteado los posibles aspectos negativos de las tecnologías de la cuarta revolución industrial, entre ellos: desempleo masivo, autoritarismo digital y conflicto entre seguridad pública y privacidad digital.

Por lo que es necesario entender el contexto global en el cual se desenvuelve la cuarta revolución industrial a fin de desmitificarla, en especial la idea de que la mayoría de los países carecen de capacidades para adaptar las tecnologías a su propia realidad y lograr un progreso sostenible que empodere a los más vulnerables.

En lo que respecta al concepto de la cuarta revolución industrial, fue en el Foro Económico Mundial del 2016 cuando se bautizó con este nombre a la ola de innovaciones tecnológicas basadas en los sistemas ciberfísicos, que incorporan componentes de un mundo físico con elementos de cómputo, almacenamiento remoto de información y redes de comunicación.

A diferencia de las revoluciones industriales previas, en la cuarta la mayoría de las tecnologías ya existían, pero hasta ahora encontraron viabilidad económica y práctica.

De acuerdo con José Ramón López-Portillo, si bien todas las innovaciones tecnológicas generan productos, servicios y procedimientos comercializables, normalmente pasan por un ciclo de expectativas infladas.

En éste sus desarrolladores las ofrecen como la solución para múltiples problemas y la tecnología en cuestión al ser cara o no resolver lo prometido, tarda años antes de posicionarse en el mercado o ser utilizada ampliamente. Sin embargo, ahora toma menos tiempo que las innovaciones emergentes, como es el caso de las aplicaciones móviles, se establezcan.  

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Esto lleva a considerar que la aceleración tecnológica es exponencial, tiene un impacto económico y social cada vez mayor, y no se ve afectada por recesiones, guerras, conflictos comerciales ni pandemias como la actual, ya que ésta ha impulsado el proceso de innovación para crear una vacuna. 

En este sentido, José Ramón López-Portillo se refirió al que considera el mayor mito de la cuarta revolución industrial: que la innovación se limita al trabajo realizado en un entorno de alta tecnología por científicos y personal técnico de países desarrollados.

Lo anterior, de acuerdo con el ponente, equivale a decir que países emergentes como México no pueden, o no tienen la capacidad humana y económica para investigar e innovar.

Sin embargo, la innovación consiste en adoptar las tecnologías a las necesidades específicas de cada país, para lo cual se debe reorientar el desarrollo de las capacidades humanas y tecnológicas, esto a través de formar y auspiciar a investigadores, pensadores y creadores, mencionó José Ramón López-Portillo.  

Como parte del coloquio también se abordaron otros aspectos de la cuarta revolución industrial, entre ellos la Inteligencia Artificial y la hiperconectividad.

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