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Retos académicos frente a la inteligencia artificial

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Interpretación de estudiante mexicano realizada por la plataforma de inteligencia artificial DALL-E

Por Héctor de la Peña

Asesoría: Inés Dussel. Departamento de Investigaciones Educativas. Cinvestav

   Sonia Guadalupe Mendoza Chapa. Departamento de Computación. Cinvestav

   Luis Martín Sánchez Adame. UAEMEX, Centro Universitario Valle de México

Actualmente hay varios desafíos en la educación, dependiendo del contexto geográfico y cultural. Sin embargo, algunos de los más comunes son: acceso desigual a la educación de calidad, pues asegurar que todos los niños tengan acceso a ella es un reto importante, especialmente en áreas remotas o en países con recursos limitados; también la pobreza y desigualdad económica pueden afectar la educación de los niños, al presentar dificultades para pagar la educación o mantenerse en la escuela.

El cambio tecnológico es otro reto, ya que a medida que el mundo se vuelve cada vez más digital, es importante asegurar que los niños estén preparados para las habilidades y conocimientos necesarios hacia el futuro.

Los párrafos anteriores fueron redactados íntegramente por la plataforma ChatGPT tras preguntarle cuáles eran los retos de la educación. Esta herramienta es una de las decenas con inteligencia artificial usadas por estudiantes de todas partes del mundo con solo facilitar una cuenta de correo y, en algunos casos, contar con una suscripción. De hecho, este sistema ha alcanzado el millón de usuarios en solo cinco días, un suceso sin precedentes en la industria tecnológica, muchos de ellos, alumnos y alumnas que han resuelto tareas o presentado ensayos con solo formular ciertas preguntas.

La inteligencia artificial es, según se autodefine la plataforma, la habilidad de una computadora o máquina por simular inteligencia humana, incluyendo la capacidad de aprender, razonar y entender a partir de un lenguaje natural. Entre sus principales usos figuran el reconocimiento de imágenes, voz y la conducción de vehículos.

A pesar de no hacer referencia de uso en la educación, este sector puede ser uno de los más impactados, de manera positiva a través de nuevas formas de explorar conocimiento, pero también negativa, con la realización por completo de trabajos educativos o tareas.

Pero el uso de la inteligencia artificial no es algo nuevo para la educación. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ya ha puesto el tema en la palestra al publicar en 2019 un documento conocido como Consenso de Pekín sobre Inteligencia Artificial y Educación, donde se recomienda que el desarrollo de esta tecnología debe ser supervisado por personas especialistas con un enfoque hacia los individuos, es decir, orientado a mejorar las capacidades de la población.

El documento advierte la necesidad de “revisar y definir” los roles de los docentes ante la introducción de esta tecnología, sobre todo en el tema de la actualización del personal a fin de emplearla para enriquecer la propuesta educativa.

El organismo internacional invita a los países miembros a establecer marcos normativos para el uso de este tipo de tecnologías en los planes de estudio; sin embargo, no establece los retos inmediatos a los que se someten los docentes ante el abuso de inteligencia artificial de las y los estudiantes.

Una de las primeras acciones registradas sobre el abuso de estas tecnologías fue la prohibición, por parte de las autoridades educativas de Nueva York, impuesta a la plataforma ChatGPT en las escuelas públicas, al argumentar que existen “preocupaciones sobre los impactos negativos en el aprendizaje de los estudiantes”. Además, servicios digitales antiplagio como Turnitin han anunciado la preparación de herramientas capaces de detectar el uso de inteligencia artificial en trabajos escolares.

Pero, ¿es la prohibición la mejor respuesta para hacer frente a esta coyuntura? Otro enfoque sobre el tema lo tiene Inés Dussel, investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav, al mencionar que las escuelas deben de apuntar a proponer problemas y modos de indagación orientados a motivar a las y los estudiantes a tomarse en serio las tareas, a partir de conectar con el interés por el mundo donde viven, priorizando una formación ética y epistemológica que valore la producción y apropiación rigurosa de conocimientos.

Para ello, será necesaria una mayor creatividad pedagógica con la finalidad de buscar el aprendizaje a través de la indagación sistemática y los diferentes puntos de vista que puedan ofrecer otras personas y, evitar en lo posible, el esquema de calificar a partir de acertar una respuesta, como ocurre en muchas escuelas al realizar las evaluaciones.

“(En este contexto) recuerdo la frase de un educador argentino de principios del siglo XX, Ernesto Nelson, quien hizo una propuesta de reforma a las escuelas secundarias inspirada en la pedagogía de John Dewey. Nelson se sentía desolado al ‘ver pasar millares de niños, entre los cuales no hay uno solo que lleve consigo su verdad, una verdad propia, ni siquiera su error era suyo’ (Nelson, 1915, p.13). Hoy se están expandiendo propuestas de inteligencia artificial que profundizan aún más el no tener siquiera un error propio, porque todo lo hará el algoritmo”1, apunta la investigadora del Cinvestav.

También alerta sobre las visiones del mundo que plantean los programas como unívocas e incuestionables; revisando la definición de ChatGPT sobre los retos educativos, Inés Dussel señala que, tanto en su lenguaje como en la formulación de los problemas, esos párrafos consolidan una perspectiva de la educación que coloca el obstáculo en el acceso y no apuesta por reflexiones sobre la estructura ni pedagogía de los sistemas educativos en su configuración actual.

Pros y contras

Al ser cuestionados sobre el tema, Sonia Guadalupe Mendoza Chapa y Luis Martín Sánchez Adame, investigadora del Departamento de Computación del Cinvestav y profesor de la UAEMEX, Centro Universitario Valle de México, respectivamente, consideraron que debe haber un debate profundo sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación, a fin de evaluar qué tanto se mejora la calidad de los aprendizajes.

Por ejemplo, un uso adecuado de la inteligencia artificial podría ayudar, a partir de las fortalezas y debilidades de cada alumno, a mejorar la experiencia escolar. Esto significa que cada persona puede recibir un aprendizaje más efectivo y eficiente, diseñado específicamente para sus necesidades.

En ese sentido, la primera recomendación que hacen los expertos en cómputo a los docentes es perder el miedo y familiarizarse con la tecnología de inteligencia artificial, con la intención de permitirles comprender adecuadamente cómo utilizarla para mejorar su proceso de enseñanza.

También sugieren acercarse con expertos en este tipo de sistemas a fin de identificar las herramientas adecuadas y emplearlas de manera efectiva, pues estas tecnologías deben ayudarnos a superar bloqueos de creatividad, alentarnos a perseguir ideas más complejas y a mejorar las capacidades de invención. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que, al generalizar el uso de la inteligencia artificial en la búsqueda de conceptos, se tengan como respuesta ciertas ideas preconcebidas (de las que se alimentó la inteligencia artificial) y sean tomadas como una verdad única.

El año de 1983 es la fecha reconocida como el surgimiento del internet de manera masiva, a partir de entonces los métodos educativos se adaptaron a esa tecnología. Ahora, 40 años después, la irrupción de la inteligencia artificial representa otro reto al que la educación deberá ajustarse, el tiempo dirá si su impacto es para mejorar el aprendizaje de millones de estudiantes en los próximos años.

1.Nelson, E. (1915). Plan de reformas a la enseñanza secundaria en sus fines, su organización y su función social. Buenos Aires, A.Mentruyt.

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