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Alternativas del Cinvestav ante el reto de la diabetes
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Alternativas del Cinvestav ante el reto de la diabetes

Se calcula que a nivel mundial existen cerca de 500 millones de personas con diabetes, de las cuales alrededor de 12 millones viven en nuestro país, lo que resulta en una gran carga para el sistema de salud público debido a las diferentes complicaciones que genera la enfermedad.

Por ejemplo, se estima que 40 por ciento de las personas que presentan algún tipo de diabetes corren el riesgo de presentar daño renal severo. En tanto, las afectaciones por pie diabético, de las cuales muchas requieren de amputación de extremidades inferiores, alcanzan hasta 25 por ciento de los pacientes. Otra cifra alarmante relacionada con la diabetes son los poco más del millón de personas con glaucoma, de las cuales 50 mil han perdido la vista como consecuencia de su presencia.

La urgencia por buscar nuevas alternativas para prevenir y atender a la enfermedad se refleja en las diferentes líneas de investigación en las que participa el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), que van desde variantes en el uso de medicamentos comerciales hasta nuevas tecnologías desarrolladas para la detección de las alteraciones ocasionadas por la enfermedad.

Una de esas investigaciones la realiza José Luis Reyes Sánchez, del Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav, quien analiza una serie de alternativas para la protección del riñón ante el deterioro producido por la diabetes.

Esta investigación consiste en estudiar en modelos animales los beneficios que ofrece el ácido retinoico (forma activa de la vitamina A), con el objetivo de proteger el riñón en los casos con diabetes tipo 1. Entre los primeros resultados ha confirmado que su uso puede contribuir a la reducción del proceso oxidativo en el riñón, por lo que se sugiere que a una dosis adecuada de esta vitamina se reduce el estado inflamatorio general que presenta el sujeto con diabetes, y de manera particular en el riñón.

Esto representa un gran avance para una de las afectaciones más comunes de la diabetes, ya una vez que el paciente desarrolla insuficiencia renal en la actualidad no es posible ofrecer un tratamiento curativo, sino paliativo, como es la diálisis, aunque el costo del tratamiento resulta alto.

Otra línea de investigación orientada al daño renal es la encabezada por Alfredo Cruz Orea, del Departamento de Física, quien emplea técnicas de espectroscopía fotoacústica para detectar con pequeñas muestras sanguíneas de pacientes con diabetes tipo 1 la salud de los riñones, y detectar de manera más precisa y temprana la aparición de daño renal.

El análisis de sangre a través de la técnica de espectroscopía fotoacústica consiste en colocar una muestra no mayor a los 42 microlitros en una celda (de 85 milímetros cúbicos de volumen) que solo contenga el fluido y el aire que quedó confinado antes de cerrarla.

Una vez que es sellada herméticamente la celda, con la muestra de sangre dentro de la misma, se le hace incidir un haz de luz modulado (17 pulsos por segundo), el cuál es absorbido por la muestra, generando un calentamiento periódico, lo que a su vez genera una onda acústica detectada por un micrófono, que al pasar por un sistema de amplificación se obtiene la señal fotoacústica.

Con esa técnica, los investigadores del Cinvestav han podido identificar la presencia del elemento conocido como citocromo P-450, que es un indicador de la evolución del daño renal, por lo que esta técnica podría brindar mayor certeza del estado del riñón que otras pruebas estándares de gabinete. Si bien las pruebas se realizaron en sangre de modelos animales con diabetes tipo 1, las pruebas se podrían replicar en el tipo 2.

Uno de los más recientes hallazgos obtenido por investigadores del Cinvestav en torno a la diabetes fue la relación con el uso de ciertos plásticos en contenedores de comidas.

El estudio realizado por Mariano E. Cebrian García, del Departamento del Toxicología del Cinvestav, en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública y de la Facultad de Química de la UNAM, señala que el uso de bisfenol A en los plásticos de contenedores de comida tiene una posible relación con el desarrollo de ciertas alteraciones hormonales, y en consecuencia con la presencia de enfermedades crónico-degenerativas, como la diabetes.

Fue a partir de un estudio piloto realizado a 500 mujeres del norte de México que el grupo de investigación mencionado observó que las mujeres con diabetes presentaron una mayor acumulación de bisfenol A. Esta fue la primera vez que se relacionó la exposición a ese compuesto del plástico con la presencia de diabetes mellitus tipo 2 en población latina, ya que previamente algunos estudios lo mostraron en poblaciones caucásicas.

Se conoce que el bisfenol A se libera del plástico por su calentamiento, ya sea a través de microondas o por la temperatura de los alimentos recién hecho, y ese compuesto se ha reportado como un disruptor endócrino; es decir, altera el balance hormonal del organismo.

De acuerdo con el titular de la investigación, la intención de este estudio es generar evidencia para proponer una reducción en el uso del bisfenol A y reducir la exposición a este compuesto a partir del establecimiento de normas, tal como ha sido regulado en Estados Unidos y en Europa.

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