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Reconocen trayectoria de investigador del Cinvestav en el campo de la acuacultura

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Las sociedades Mundial y Mexicana de Acuacultura otorgaron el reconocimiento “Karl Heinz Holtschmit” a Miguel Ángel Olvera Novoa, investigador del Cinvestav Unidad Mérida por su aportación al desarrollo de esa actividad en México, que distingue su esfuerzo de casi cinco décadas al trabajo científico y desarrollo tecnológico, así como la generación de recursos humanos especializados para fortalecer la acuacultura en el país.

El trabajo del investigador ha destacado en temas de nutrición de organismos acuáticos; además, sus estudios se han concentrado en el desarrollo y adaptación de tecnologías para el cultivo de organismos dulceacuícolas y marinos, como la selección de especies apropiadas para las condiciones ecológicas de la Península de Yucatán.

También se ha interesado en analizar los requerimientos nutricionales y el uso de proteínas vegetales en la alimentación de organismos acuáticos. Actualmente trabaja en el desarrollo tecnológico para el cultivo del pepino de mar, incluyendo, estrategias de manejo de reproductores, sistemas de crecimiento y engorda. En el 2010 logró por primera vez en América su desove en condiciones controladas, generando desde entonces protocolos de reproducción y cultivo larvario.

Miguel Ángel Olvera fue fundador de la Unidad Mérida del Cinvestav, creada en 1980. Se desempeñó como jefe del Departamento de Recursos del Mar por ocho años; es responsable de laboratorio de acuacultura experimental  y nutrición acuícola; también, es Coordinador Científico de la Estación Marina de este Centro en Telchac, donde trabaja  en el desarrollo de biotecnologías para el cultivo integrado multitrófico con especies de importancia comercial incluyendo pargos, pepinos y erizos de mar, macroalgas y plantas terrestres halófitas, como una alternativa de acuacultura sustentable en la zona costera.

Realizó sus estudios de posgrado en Cinvestav, donde se graduó como maestro y doctor en ciencias con especialidad en biología marina (1985-1994); realizó estancias de investigación en el Instituto de Acuacultura de la Universidad de Stirling y el Instituto de Investigación Rowett, ambos en Escocia, y la Universidad de Newcastle, en Inglaterra.

En 1981 ingresó a este Centro como auxiliar y actualmente es Investigador Titular 3-D. Ha dirigido 25 tesis de licenciatura, 25 de maestría y 10 de doctorado. Ha publicado más de 75 artículos en revistas internacionales; ocho capítulos en libros especializados y cinco libros relacionados con su campo, además es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III y miembro regular de la Academia Mexicana de Ciencias.

Sobre la situación de la acuacultura en México, Miguel Olvera sostuvo que ha tenido un desarrollo acelerado mediante su consolidación en el área dulceacuícola, basada en la tilapia y otras especies de importancia comercial o nativas. Además, el cultivo de camarón es una actividad importante, siendo el país un productor destacado en el continente.

La piscicultura marina es una actividad en crecimiento gracias a la investigación desarrollada para integrar paquetes tecnológicos con especies de importancia comercial como pargos, robalos y jureles, con elevado potencial para generar opciones de negocio en el sector social o privado.

Señaló que México tiene la ventaja de contar con costas en dos océanos donde se encuentra fauna con alto potencial para su cultivo en ambientes marinos, salobres o dulceacuícolas, incluyendo especies eurihalinas que se pueden producir en todos los ambientes. No obstante el elevado potencial de desarrollar la acuacultura en México, el apoyo hacia la investigación básica e impulso tecnológico es limitado.

El país tiene instituciones que realizan investigación en acuacultura con niveles competitivos a nivel internacional, mismas que generan tecnologías para su aplicación comercial, así como para la producción de alimentos ricos en proteína, destinados a comunidades vulnerables. “La capacidad instalada nos permite ser líderes en investigación para el cultivo de peces, crustáceos o equinodermos, como el pepino de mar y la generación de tecnología que se ha transferido incluso a acuicultores e instituciones académicas de países centroamericanos, pero hace falta mayor apoyo para competir en niveles similares a otras naciones como Brasil”, subrayó el especialista.

“Resulta satisfactorio saber que estos trabajos son reconocidos por mis pares a nivel nacional e internacional y pone en relevancia el impacto de la investigación que se realiza en el Cinvestav, la cual además refleja el trabajo de casi 40 estudiantes de posgrado, la mayoría de los cuales se han integrado a otras instituciones académicas, donde también son reconocidos por su desempeño”, sostuvo Miguel Ángel Olvera Novoa.

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