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Adela Leonor Rendón Ramírez. Química en vida y muerte

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Su padre, Ramón Rendón Platas, fue un reconocido médico en Xalapa, Veracruz; su abuelo, el ingeniero Luis Gerardo Rendón, es considerado un xalapeño ilustre, tanto que uno de los principales mercados del municipio lleva su nombre, por ello Adela Leonor Rendón Ramírez, fundadora y coordinadora en jefe del Diplomado en Perito Químico Forense, dentro de la Sociedad Mexicana Forense, trae la pasión por el estudio en la sangre.

Tenía 16 años cuando el profesor de bachillerato Gabriel Alejo, amigo de su padre, le despertó interés por la bioquímica, o como él decía: la química de la vida. “Entender el porqué de la vida desde el punto de vista químico y de muchas cosas que suceden en el organismo humano me parecía fascinante”, menciona Adela.

Terminó el bachillerato e ingresó a la Universidad Veracruzana (UV) y gracias a un destacado aprovechamiento escolar, al año se le presentó la oportunidad de solicitar una beca otorgada por el Instituto Cultural México-URSS, para ir a ese país, que entonces tenía un alto nivel académico en el área química. Tres años más tarde, durante la Perestroika, a ella y a otros estudiantes extranjeros les ofrecieron repatriarlos o pagar ellos mismos el monto de la beca, lo cual no pudo hacer Adela, por lo que regresó a Xalapa y continuó su carrera en la Facultad de Ciencias Químicas en la UV.

Entre las amistades hechas durante su estancia en la URSS, había un físico mexicano que le recomendó seguir un posgrado en una de las mejores instituciones del país: el Cinvestav.

De esa manera, Adela retomó su verdadera pasión: la bioquímica. Descubrió que el Cinvestav contaba con científicos referentes en esa área, como Jorge Cerbón Solórzano y Marta Susana Fernández Pacheco, ambos miembros Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores, un grupo muy reducido en ese entonces.

Las interesantes líneas de investigación y la opción de solicitar una beca a través de Conacyt hicieron que se decidiera, y a los 27 años inició su maestría bajo la dirección del investigador Víctor Calderón Salinas, con el tema Defectos de la vitamina E en ratas intoxicadas con plomo. “Observábamos cómo se comportaba el metal en los diferentes mecanismos bioquímicos del organismo. Este trabajo nos dio buenas publicaciones nacionales e internacionales”.

En el doctorado continuó su misma línea de investigación en el Departamento de Bioquímica. “Evaluamos una población de trabajadores mexicanos dedicados al reciclaje de acumuladores sin ninguna medida de seguridad, por lo que estaban altamente expuestos y contaminados por plomo. Realizamos un convenio confidencial con la compañía a cambio de que nos dejaran acceder a las instalaciones y evaluar a los empleados. Durante un año un grupo multidisciplinario compuesto por médicos, sicólogos y toxicólogos evaluamos los efectos toxicológicos, ambientales, sicológicos y la exposición media del contaminante.

“Los resultados fueron que efectivamente las personas estaban expuestas a plomo ocupacionalmente en concentraciones muy elevadas. Por la naturaleza del trabajo no se podían disminuir los niveles de plomo, ni alejar a las personas de la exposición, pero al conocer cuál era el daño a nivel oxidativo y los mecanismos involucrados, como radicales libres o enzimas dañadas, propusimos un tratamiento con antioxidantes como vitamina E y C para disminuir el daño, lo cual ocurrió”.

En 2001 se publicó este estudio, aunque no estaban muy claros ni definidos los mecanismos por los que el plomo puede dañar el organismo, pero este trabajo sentó precedentes y generó mayores investigaciones respecto al tema.

Esta investigación también obtuvo premios nacionales e internacionales. Logró el primer lugar en el área de química clínica en el Congreso Nacional de Química Clínica, organizado por la Sociedad de Bioquímica Clínica.

Para la graduada del Cinvestav, la formación obtenida durante sus estudios de posgrado fue excelente y enriquecedora a nivel académico. “Mucho de lo que soy y sé ahora es gracias al aprendizaje en la maestría, ya que el doctorado es otra experiencia, pues ya es adquirir responsabilidades y desarrollar aptitudes”.

Posteriormente Adela Rendón realizó una estancia posdoctoral en Bilbao, España, con el investigador Félix Goñi Urcelay, una eminencia en biofísica de membranas en la Universidad del País Vasco. “Trabajé con él como posdoctorante y luego como profesora adjunta. Fueron ocho años juntos de una labor intensa”.

Incluso publicó un artículo acerca del consumo de alcohol en jóvenes y el daño que podría inducir en el ADN, el cual fue ampliamente difundido por los medios de comunicación en plataformas internacionales. Un gran orgullo para esta investigadora mexicana.

Como egresada de instituciones públicas, la científica mexicana se siente comprometida con el país. “México tiene muchos problemas sociales y es momento de regresar parte de lo que me dio para mi desarrollo académico, siento que ayudar en la formación de gente profesional en un área sustantiva y de actualidad como la forense es lo indicado”.

Desde España, Adela coordina el Diplomado en Perito Químico Forense creado por ella misma hace poco más de dos años. Es un diplomado multidisciplinario para las personas graduadas de la licenciatura en química o en el área de ciencias de la salud y desean ingresar al ámbito forense. Es una modalidad online, así que los profesores pueden estar en cualquier parte del mundo.

La investigadora aún mantiene el contacto con sus maestros y compañeros del Cinvestav. Incluso han publicado artículos en conjunto, uno de ellos fue el de la generación de radicales libres en el alcoholismo, en 2016, retomando conceptos que estudió en el doctorado, pero ahora enfocados a problemas de salud pública.

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